11 abr. 2016

Ética sobre videojuegos

Pero no la ética relacionada con los contenidos sexuales, violentos, racistas o de humor negro, sino con la que se encarga de regir la producción y desarrollo de un juego.

Quiero hablar de juegos Early Access, de DLCs y de AAAs.

Los primeros son juegos en desarrollo que el creador publica para que los jugadores vayan echando partidas y puedan opinar sobre el producto. El concepto está muy bien pensado: Tú tienes un juego en fase beta, y para terminarlo y equilibrar bien los distintos componentes del juego te pones en manos de los propios jugadores para que te digan qué está mal, qué está bien y lo que necesita retoques. Por ejemplo, estoy desarrollando un juego de rol con combates por turnos, y me falta equilibrar los ataques y las defensas tanto del jugador como de las IAs en las distintas fases del juego. Posiblemente haya puesto algunos personajes con mayor poder del que deberían tener, y que hacen que el juego sea muy fácil (están rotos o "chetos"); quizás haya configurado los jefes finales con demasiada defensa, y es prácticamente imposible pasarse el juego a no ser que te lo conozcas como la palma de tu mano (como le ocurre al desarrollador). Entonces, dejo a los usuarios de PC que se descarguen la beta de mi juego de forma gratuita a cambio de que vayan dejando feedback sobre él, para yo ir puliéndolo y publicar un juego terminado de verdad.

El problema de ésto viene cuando, para acceder a dicha beta (o incluso alfa), hay que pagar. Esto en principio no es un inconveniente, porque bien ejecutado estás permitiendo a los jugadores comprar tu juego por menos dinero (o por el mismo precio) antes que los demás a cambio de ese preciado feedback. Pero hay gente que, como siempre, se aprovecha de los demás. Tras una larga lista de juegos Early Access que salieron por menos dinero en fase beta, y que finalmente llegaron a un estado de desarrollo suficiente como para poder ser publicados, hay una serie de productos que salen a la venta en fase alfa por un precio determinado, son desarrollados durante unos meses y, finalmente, con la excusa de que "el juego se me va de las manos y/o me queda grande", son abandonados y, con él, sus jugadores: las personas que contribuyeron monetariamente a su desarrollo son estafadas, timadas.

Sí es cierto que algún individuo que se queja del nivel inalcanzable que ha consegudo su proyecto ha obrado bien: él mismo renuncia, pero en lugar de abandonar el juego, se lo vende a una empresa desarrolladora que lo termina (aunque de mala manera, imagino). Aunque resuelve el problema, es una chapuza. El desarrollo de videojuegos, sobre todo a nivel indie o alternativo, es más un arte que una industria: los juegos siguen una "filosofía", un estilo determinados. En cuanto los cogen las grandes empresas, podemos estar seguros de que dicha filosofía se va al garete; por tanto, lo suyo es que cada autor termine su obra.

Pero las grandes empresas de videojuegos, o productoras de juegos triple A (AAA) tampoco se salvan de la estafa con productos sin terminar. Aunque sí es cierto que no es un problema tan grave como en estudios de videojuegos más indie, pagar 60€ y que el producto venga lleno de problemas y errores no hace ninguna gracia. Al menos dichas desarrolladoras acaban por sacar actualizaciones y parches que, en parte, resuelven dichos bugs.


Este es el vídeo de la secuela de "Dead Island", un juego que se terminó de mala manera, como su primera parte. Igual si el dinero que emplearon para hacer el bonito trailer, para exponerlo en mil conferencias, y en general para todo el marketing lo hubieran usado para desarrollarlo, ahora se podría jugar. O incluso podrían haberse dejado de parte 2 y haber desarrollado y pulido la parte 1 para que fuera una experiencia que te hiciera pensar que los juegos de la desarrolladora son decentes.

Lo que ocurre con las empresas la mayoría de las veces (en todos los ámbitos) es que necesitan dinero continuamente. Si tienen que sacar el juego antes porque el dinero lo necesitan ya, pues lo sacan. Aunque se emplean otros métodos también. La segunda forma de obtener beneficios que está más de moda últimamente entre grandes productoras de videojuegos son las expansiones, contenidos descargables previo pago que amplían las posibilidades de juego. A priori es algo totalmente ético. Si tu pagas por un juego completo y quieres extenderlo, tendrás que pagar más. Normal.

¿Pero qué pasa cuando anuncian un juego completo, y lo que sacan al mercado es la mitad de ese juego? ¿Qué han hecho con la otra mitad? ¿Lo habrán eliminado por problemas técnicos? No hay que preocuparse, no han eliminado nada. Lo único que, para tener el juego que anunciaron, tenemos que pagar 60€ de base más 10€ por cada DLC. Teniendo en cuenta que se venden 7 DLCs, al final la broma nos sale por 110€ (no estoy haciendo referencia a ningún juego en particular, me lo estoy inventando. Eso sí, es totalmente plausible). "Pues si no quieres pagar 110€ por un juego no lo pagues, nadie te obliga": por supuesto que nadie me obliga, si ese no es el problema. La cuestión es que te anuncian un producto, y cuando lo compras te das cuenta de que lo que te acaban de vender no es lo que te contaron que era.

Ea Office

En esta oficina supongo que se tomarían decisiones como "saquemos un juego de tiros lleno de bugs, igual que su predecesor, con unos trailers súper entretenidos pero que al final no juegue nadie y que haga que todos los usuarios vuelvan a la versión antigua", o "tenemos que sacar un juego de golf por 60€. Añadidle DLCs por valor de 25€ al día siguiente, pero que no se note que podríamos haber incluido esas expansiones en el juego si hubiéramos querido".


A mi todo esto me parece poco ético. No son sólo los precios de los juegos: es que me vendan basura sin terminar, que después de pagar el trabajo de alguien, ese alguien decida cobrar y largarse, y que luego se "rían" en mi cara o, directamente, ni se vuelva a presentar.

1 comentario:

  1. Muy buena aportación.
    Siempre que leo lo que publicas aprendo algo nuevo.

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