29 mar. 2014

La potencia en los móviles

El desarrollo de los móviles, como la ropa o los muebles, por ejemplo, pasa también por modas. Cuando salieron los primeros teléfonos (que eran muy grandes, comúnmente llamados ladrillos), se impuso la moda de la reducción del tamaño. Los fabricantes buscaban hacer su terminal más pequeño sin perder prestaciones. Con la llegada de las pantallas táctiles, esto ha cambiado, ya que ahora se busca la comodidad al usar una pantalla táctil (un tamaño algo más grande).

El primer smartphone táctil tal y como los conocemos hoy fue posiblemente el iPhone original, con 3,5” de pantalla. En este concepto de smartphone (todo pantalla táctil, los menos botones posibles) se basaron luego todos los smartphones, incluidos los de Nokia (con Symbian), los Windows Mobile, y los móviles con Android. Según ha ido avanzando la tecnología la potencia de los móviles ha subido progresivamente: de pantallas de baja resolución a pantallas de una resolución aceptable, de procesadores muy lentos a procesadores capaces de mover el OS a una velocidad considerable, materiales más resistentes, altavoces estéreo, mejoras en el OS, etc. Y la mejora de las prestaciones sigue aumentando: Pantallas FullHD (Y 2K), Procesadores de 4 y 8 núcleos a 2.3GHz, 2 y 3 Gb de RAM, NFC, cámaras con sensores propios de réflex profesionales, etc.Pero, ¿de verdad necesitamos un móvil cuya resolución es tan alta que nuestro ojo no percibe el cambio de esa resolución a otra más pequeña, cuyo procesador debería estar en un ordenador, cuya RAM es mayor de la que necesitamos para enviar Whatsapps, mirar Twitter y navegar por Internet?

Es cierto que las pantallas grandes son muy atractivas, y a mi personalmente también me llaman la atención. Se podría considerar una pantalla grande a partir de 4-4.5 pulgadas, donde 5” es un tamaño considerable ahora mismo. Hace 4-5 años, una pantalla grande eran 4.5”, y los teléfonos más grandes tenían 5-5.5”, pero ahora mismo un teléfono grande tiene hasta 6”, y los más grandes tienen 7” (a partir de 7” los dispositivos solían ser tablets, los cuales no pueden funcionar de teléfono). La mayoría de la gente no necesita una pantalla tan grande, por no decir que nadie la necesita. Se ha llegado a un punto en el que no puedes llevar tu teléfono en el bolsillo, incluso resulta incómodo hablar con él, y el cual además no puedes manejarlo con una sola mano.

Con las resoluciones de las pantallas pasa lo mismo. Los DPI son literalmente “puntos por pulgada”. A mayor resolución, mayor DPI, siempre que el tamaño de la pantalla sea el mismo. Ahora mismo se ha llegado a los 500DPI (2K en 5”) en un móvil, cosa que es totalmente inútil, dado que el ojo humano solo distingue hasta 300DPI (FullHD en 5”). Ahora mismo, los buques insignia de cualquier marca tienen una pantalla con la misma resolución que tu televisión FullHD. Totalmente inútil.

Y ya no hablemos de potencia. Muchos móviles han superado en procesador a cualquier ordenador normal. ¿Procesadores de 8 núcleos para mandar Whatsapps? ¿Gran potencia gráfica para jugar en una pantalla minúscula? ¿3Gb de RAM para tener abierto Twitter? ¿Cámara de 41Mpx con la mejor óptica para sacarte fotos delante del espejo de tu baño? Eso sí, hace años que no se innova en el tema de las baterías, cosa que va cada vez más en decadencia. Ahora, una batería de un móvil (que encima te cuesta sus 400-500€) no dura ni un día entero con uso normal.

Los móviles se están convirtiendo en pequeños ordenadores de bolsillo, pero a la vez, sin la comodidad de éstos (teclado físico, pantalla grande, gran capacidad de disco duro, etc). Están metiendo potencia innecesaria para todos, útil para nadie, con nuevas funciones tan tontas como lector de huellas dactilares, detector de ritmo cardíaco, aplicaciones que apagan la pantalla cuando no miras... Y todo ésto nos lo venden a 600-700€, precio por el cual te podrías comprar un ordenador decente. El caso es que la moda continúa, y pronto iremos por la calle con teléfonos con bolsa propia dado que nadie podrá guardarlo en el bolsillo del pantalón, y que además, cuando te lo roben, tendrás que sacar los ahorros del colchón para poder pagarte otro nuevo.